1. Poner el casino después de los discursos
Si la parte formal se alarga, el casino arranca tarde, la gente ya tiene sueño y las mesas se quedan a medio gas. Abre las mesas antes o durante el cóctel: la gente entra, ve movimiento y se engancha.
2. Repartir los billetes al final de la cena
Para entonces la mitad de la sala ya ha decidido qué va a hacer con su noche. Los billetes se entregan en la puerta, al llegar. Es lo que convierte a un invitado en jugador antes de que se siente.
3. Meter las mesas en una esquina
Un casino contra la pared del fondo es un adorno. Un casino en el centro de la sala es la fiesta. Si el espacio obliga, al menos deja sitio para que se forme corro alrededor de la ruleta: media sala mira sin jugar, y eso también cuenta.
4. No medir la puerta
La mesa de ruleta francesa mide 240 cm de largo y la de carrera de caballos llega a cuatro metros. Una escalera de caracol, un ascensor pequeño o un vano de puerta estrecho pueden dejar una mesa fuera. Se resuelve con una foto por WhatsApp antes de firmar.
5. Contar como si jugaran todos a la vez
El error de presupuesto clásico, y siempre por exceso: se contratan diez mesas para cien personas y sobran cuatro. De cada dos invitados juega uno.
6. Olvidarse del premio
El recuento final y la entrega del premio es el momento que la gente recuerda y el que acaba en las fotos. Si no hay premio, la noche se deshincha: las mesas cierran y ya está. No hace falta que sea caro; hace falta que exista y que se entregue delante de todos.
7. Música a todo volumen encima de las mesas
Los crupieres explican las reglas hablando. Si el DJ está a dos metros y a todo trapo, no se les oye y la gente se va. Casino y pista de baile, en zonas separadas o en momentos separados.
Si nos cuentas cómo es el espacio y a qué hora empieza, te decimos dónde colocaríamos las mesas. Es gratis y ahorra disgustos.
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